jueves, 10 de enero de 2013

Un pequeño gesto


Cuando otro hombre me posea extrañaré tu dedo en mi ano, no me hará falta, no es una necesidad, simplemente lo extrañaré como un gesto tuyo, algo que me gustaba que hicieras y que no quiero que haga alguien más. No es sólo la acción de introducirme el dedo mientras me penetras -ni la indescriptible sensación que me produce, donde la línea entre el placer y el dolor se torna borrosa y degenera en una emoción nueva, que ahoga y al mismo tiempo es dulce- es lo que significa tu dedo en mi ano, la sumisión, la entrega, el ser tuya de todas las formas posibles, sin límites, sin negativas. La tácita aceptación de que me dominas, tu poder sobre mi se revela en cada suspiro, en cada gemido que emito, en la contorsión de mi cuerpo que sufre de placer. 



 Ya te extraño y nadie me ha poseído. Ya lo necesito y no puedo pedírtelo. Me queda el recuerdo de la sensación para atormentarme, para imaginarme tuya; cerrar los ojos y sentir que me embistes hasta descontrolarme e introduces tu dedo para prestarme calma y hacer que sienta a tu ritmo. 

lunes, 21 de mayo de 2012

Delicia bajo la regadera


El agua tibia me recorre la espalda mientras nos besamos, mis manos acarician tu cuerpo y marcan la ruta que pasearé con mi boca... tu cuello, tu pecho, tu abdomen, alterno besos y mordiscos suaves, sigo bajando para besar tus muslos y veo en tu rostro la ansiedad, regreso a la ingle y poco a poco me acerco a tu miembro, el agua sigue corriendo mientras creces en mi boca, con movimientos suaves comienzo a disfrutarte, mi lengua explora cada centímetro y siento como mi sexo se humedece a medida que saboreo el tuyo.



Te sujeto por las caderas y las empujo hacia mi, haciendo que llegues hasta lo más profundo, mis movimientos dejan de ser lentos y comienzan a acelerarse llenos de ansiedad, me sujetas por el pelo y me pides ir más rápido, puedo sentir como vibras, retiro mi boca para sostenerlo con mis manos y con caricias rápidas y constantes te voy acercando al orgasmo, acaricio tu glande con mi lengua mientras sigo moviendo mi mano con rapidez, cada vez más y más rápido, puedo sentir que te acercas al climax y abro mi boca para recibir tu semen que se derrama sobre mi mientras sonríes extasiado, me levanto y termino de bañarte a medias.

Cierras la ducha y besas, me envuelves en la toalla y cargandome me conduces a la cama, me vas secando despacito y te acuestas a mi lado para acariciarme, veo en tus ojos el deseo de devolverme todo el placer que te he dado... 

miércoles, 16 de mayo de 2012

íntimo

Quiero que hagamos el amor intensamente
que me mires de cerca
 más de cerca
que beses mi cuello
muerdas mis senos
acaricies cada centímetro de mi  cuerpo
que también es tuyo 

atraparte con mis piernas mientras me penetras
y que estemos muy cerquita mientras nos amamos
al punto de que tu sudor se mezcle con el mío  
y  parezcamos uno

Y como uno, quedarnos abrazados, mirándonos en silencio. 

lunes, 23 de abril de 2012

¡Sorpresa!

Salió de casa con una falda negra, muy corta, amplia y una blusita escotada estampada con cerezas, durante su trayecto todos la miraban con lujuria pero no era a esos desconocidos a quienes ella quería excitar. Llegó a su destino, hizo una llamada, eran las 3 pm y estaba ansiosa de verlo; él estaba en su oficina, se escapó para poder verla, se saludaron sin tocarse pero podía verse la ansiedad en sus rostros, le pidió que la acompañara al carro, mientras atravesaban el estacionamiento ella reconoció el carro de un amigo, estaba nerviosa pero sabía muy bien lo que quería, por fin llegaron al carro, se sentó en el asiento trasero, el sonreía y le decía "conozco esa carita de pícara, algo estás tramando", comenzaron a besarse, cada segundo con más y más intensidad, él besaba su cuello, sus orejas, su boca, con sus manos comenzó a acariciar sus senos y los dejó al descubierto bajando los tirantes de la blusa. 

Ella se sentó sobre él, le devolvió los besos en el cuello, las caricias, y lentamente empezó a desabotonar la camisa blanca de mangas recogidas que él vestía ese día, comenzó a moverse suavemente sobre él mientras éste le subía la falda, descubrió con agrado que ella no llevaba ropa interior, atrevida, le decía, ¿saliste así de casa?. Sí, decía ella con su sonrisita, él ya estaba demasiado excitado y ansioso, se acostaron en el asiento, seguían besándose, mientras él acariciaba su húmedo sexo ella le pedía que la penetrara... y así lo hizo, durante todo el rato que estuvo sobre ella los carros pasaban y pasaban por la rampla de salida, pero no importaba el ruido afuera, los gemidos de ambos eran más fuertes, más intensos, más importantes. 


El ligero susto de ser descubiertos hacía todo más vivo, más agudo, ella lo envolvía con sus piernas y le suplicaba que le diera más fuerte mientras él disfrutaba intensamente cada segundo dentro de ella, el aire estaba muy cálido debido al encierro, sudaban más, sentían más, terminaron al tiempo, vieron el reloj, habían transcurrido casi 40 minutos, él necesitaba una buena excusa al regresar, pero era lo menos importante, se arreglaron un poco, ella se puso ropa interior que traía guardada en su bolso y salieron del carro, camino a la salida encontraron al amigo del carro que nuestra pequeña traviesa había reconocido, lo saludo aún sonrojada y siguió, vio en la cara de su amigo que sospechó algo, le causó gracia. Se despidieron con un besito y ella regreso a casa, ésta vez las miradas fueron más penetrantes, como si todos pudieran ver el sexo en su rostro.

Y desde ese día él siempre le dice que nunca olvidará verla llegar con esa falda y descubrir que se encontraba desnuda pero sobre todo la sorpresa de recibir algo que no esperaba de una manera tan deliciosa. 

domingo, 15 de abril de 2012

Placer sencillo...

Arrodillarse en el asiento del copiloto con la cabeza clavada bajo el volante mientras él maneja, 

recibir varias nalgadas con fuerza, 

sonreír, 

volver a sentarse y seguir disfrutando el recorrido.


jueves, 12 de abril de 2012

Mi alimento

Nada me gusta más en mi boca que su miembro
sentir como crece dentro de ella
la textura suave de su glande rozando mis labios
mi lengua recorriendolo incansablemente 
hundirme en él hasta tenerlo todo dentro 
mordisquearlo suavemente
besarlo más
lamer
chupar
por momentos con lentitud
por momentos con rapidez e intensidad
con todas las ganas del mundo
hasta sentir que ya no puede más
esperar ansiosa su semen
saborearlo
ninguno es tan dulce como el suyo
tragar
sonreír
darle suaves besos  mientras se duerme de nuevo
y con una mirada agradecer
agradecer que me haya alimentado 
que me deje poseerlo y darle placer, porque su placer es el mío.